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Los seguidores de Woody Allen quizá se imaginen Nueva York en blanco y negro, paseando a lo largo del río Hudson con el brillante skyline neoyorquino como telón de fondo. Los amantes de la música quizá piensen en disfrutar de una romántica velada en un refinado club de jazz, envueltos en las seductoras melodías de un saxofón. Cruzar el puente de Brooklyn al atardecer y disfrutar de los últimos rayos del ocaso desde Dumbo, patinar sobre hielo en el Rockefeller Center…Y es que ciertamente, la ciudad de Nueva York puede ser todo aquello que tú desees.

Times Square – Un must-go en Nueva York

La primera toma de contacto con la Ciudad de los Sueños llegará aún en el avión, desde donde avistaremos la retícula que conforma la península de Manhattan, rastrillada por las largas avenidas que fluyen paralelas hasta la zona baja del barrio donde nació la ciudad, inicialmente llamada Nueva Ámsterdam.

Con las maletas ya en nuestro nido de cemento, deberemos dirigirnos al punto en que Broadway se topa con la 7ª Avenida, conocido como Times Square. El corazón de la ciudad donde los luminosos nos abrazarán y trasladarán a la gran pantalla que tantas veces nos hizo soñar con este momento. Por suerte, nada queda ya de aquellos años en los que las drogas y la prostitución inundaban la plaza y sus avenidas colindantes, y que gracias a los esfuerzos iniciados alrededor de los años 90 pasó de ser una “no-go” a una “must-go zone”.

Times Square, en ocasiones denominado el Centro del Universo, debe tomarse como una inocente salvedad, puesto que la mejor y única forma de describir honestamente esta asombrosa ciudad es iniciando por donde dio comienzo la historia de la misma. Donde los primeros europeos se asentaron en unas entonces tierras hostiles, se extiende hoy en día un bosque de cemento, cristal y ladrillos.

 

De Wall Street a Little Italy, pasando por Brooklyn

El distrito financiero de Nueva York, hogar de la sala de máquinas de la economía mundial, el mercado de valores de Wall Street. Un corto paseo será suficiente para comprender la relevancia y poderío financiero de la zona aunada al sabor agridulce que deja en cada visitante el Memorial de las Torres Gemelas y antiguo World Trade Center. Contiguo a este barrio de negocios se encuentra Battery Park, desde donde se puede vislumbrar la principal insignia de la ciudad: la orgullosa Estatua de la Libertad que erguida en pose victoriosa dio la bienvenida a tantos románticos que llegaron durante décadas en busca del sueño americano.

Pegados al extremo este de Manhattan, partiendo desde el distrito financiero, deberemos dirigirnos al norte para obtener otra de las vistas clásicas de la ciudad. Entre los dos principales puentes de la ciudad, como si de sus brazos se trataran, veremos el barrio de Brooklyn, indicativo de que nos encontramos a pocos minutos de Chinatown y el colorido Little Italy. Lo mejor aquí es perderse por sus bulliciosas calles. Fruterías, tiendas de souvenirs e informática, restaurantes, carteles indescifrables, tiendas de dudosa actividad, pescaderías, viejas escaleras de incendios, sótanos abarrotados con productos asiáticos… Contiguo a Chinatown se despliega Little Italy, indicativo inequívoco de los orígenes de la ciudad. Este último, algo más sofisticado y despejado despertará sutilmente nuestro apetito al tiempo que recorremos su principal arteria, otrora parque de juegos de Al Capone y Robert de Niro entre otros.

 

Soho y Greenwich Village: Arte y estrellas de basquet entre escaleras de incendios y verjas oxidadas

A pocos minutos de aquí se encuentra el elegante barrio del soho –derivado de la contracción de South of Houston Street-, con sus fachadas cubiertas por oxidadas escaleras de incendios que junto a los robustos edificios industriales nos recuerdan el papel de la manufactura textil en sus orígenes. Hoy en día, bajo siglos de historia, se descubre un barrio convertido en zona artística y creativa repleta de boutiques, restaurantes y galerías de arte.

A poco más de 10 minutos andando en dirección norte a lo largo de la 6ª Avenida y a las puertas del elegante y sofisticado barrio de Greenwich Village nos topamos con The Cage -La Jaula-, el epicentro del baloncesto callejero donde jóvenes de Nueva York se dan cita cada día para practicar uno de los deportes estrella del país. Y no en vano, su cemento y oxidadas verjas han visto jugar a chavales que más tarde alcanzarían la NBA. Desde aquí podremos continuar por Greenwich Village y probar un exquisito muffin en la pastelería más famosa de la ciudad, Magnolia Bakery, conocida por su aparición en la serie de televisión Sex & The City –Sexo en Nueva York-.

Paseando por la 5ª Avenida y Central Park

Dejando atrás Greenwich Village y en dirección Noreste discurre la interminable 5ª Avenida, la cual aglutina la mayor colección de edificios simbólicos de Nueva York. Por orden de aparición encontramos en primer lugar al fotogénico Flatiron Building, con su inconfundible forma triangular que constituyó en la época un hito en la construcción de rascacielos gracias a su esqueleto de acero. Siguiente en la lista se encuentra el Empire State. Escasa presentación requiere el edificio protagonista de la panorámica más fotografiada de la ciudad. Le prosiguen la imponente Biblioteca Pública de Nueva York y el edificio del magnate petrolero Rockefeller que contrasta con la catedral de San Patricio –St. Patrick’s Cathedral- de estilo neogótico al frente, encapsulada entre inmensas moles de resplandeciente cristal. El denominado Rockefeller Center brinda las vistas más espectaculares de la ciudad. A un lado, ese rectángulo central y pulmón Nueva York, Central Park. Al otro, presidida por el elegante y omnipresente Empire State, la panorámica por excelencia de la ciudad.

Desde aquí no tardaremos mucho en alcanzar Central Park. La quinta avenida lo delinea por un costado, pero lo verdaderamente atractivo del mismo se encuentra en su interior. Kilómetros de senderos, inmensas campas verdes, lagos, pistas de tenis y hasta un castillo. En el extremo opuesto, a unos pasos de la estación de metro 72nd Street, nos topamos con el edificio Dakota y el memorial de John Lennon en honor a otro de esos amantes incondicionales de la Gran Manzana.

Más allá de Manhattan

Al Norte de Manhattan se sitúan los suburbios de Harlem y Bronx. Ambos ignorados durante años, reflejan las idas y venidas de una ciudad que pese a todo ha sabido rehacerse y mostrar al mundo su mejor cara. Sumidos en una decadencia absoluta, resultado principalmente de las drogas, sus estaciones de metro se vigilaban con cautela con el objetivo de evitar que despistados –primordialmente ciudadanos de raza blanca- dieran más de tres pasos en sus calles de aspecto apocalíptico. Aun así, sus habitantes consiguieron dar luz a una forma de arte que ni de lejos imaginaron que se convertiría en uno de los negocios más rentables de la historia: la música hip hop. Hoy en día, con Harlem a la cabeza, van camino de convertirse en apacibles reductos de desasosiego frente al frenetismo de su vecina Manhattan.

Brooklyn en cambio, valiéndose de su situación frente al bello skyline de Manhattan, siempre ha sabido mantenerse a la altura. Quizá sea por haber acogido durante décadas a una de las comunidades más prolíferas de judíos de América o simplemente porque es desde aquí, precisamente desde el distrito de Dumbo, desde donde se obtiene otra de esas maravillosas panorámicas de Nueva York. Esa que habremos visto un millón de veces estampadas en artículos decorativos de toda clase y que nunca nos cansamos de ver.

Un poco más al Sur, con asientos de primera fila frente a la bahía, encontramos Coney Island. Que ni es una isla, ni hay conejos. Al menos hoy en día. Coney Island rezuma azúcar y conservantes y ofrece una perspectiva alternativa de Nueva York donde los tiovivos y montañas rusas sustituyen a los rascacielos de Manhattan. Pero además se muestra como la excusa perfecta para coger el tren que nos lleva a través de las pintarrajeadas y desgastadas azoteas de aire decadente de los barrios periféricos de la ciudad.

Nueva york bajo las luces

Pero si de algo puede presumir Nueva York es de ser una ciudad de espectáculos. Desde musicales y obras de teatro en Broadway, partidos de beisbol, baloncesto o futbol americano de equipos de primer nivel y conciertos de artistas de talla mundial, hasta íntimos conciertos de jazz y blues en algunos de los locales con más solera de la ciudad.

Y si lo que deseamos es sumergirnos en una de las épocas más controvertidas de la ciudad – y del país- no debemos dejar de visitar alguno de los llamados Speak-Easies de Nueva York. Estos locales surgidos durante la Época de la Ley Seca, en la que se prohibió totalmente la compra-venta y consumo de bebidas alcohólicas, se caracterizaron por acoger fiestas secretas en las que los principales mafiosos de la ciudad se dejaban ver con asiduidad. Paredes estampadas, sofás rojos de terciopelo, bebidas servidas en tazas de café, luces tenues, música jazz…

No cabe duda de que Nueva York siempre ha sido una ciudad con la que soñar antes, durante y después. Una ciudad siempre presente, para bien y para mal, en la mente de millones de personas alrededor del planeta. Puede que en nuestras mentes Nueva York quede simbolizado ineludiblemente a través del Empire State, el puente de Brooklyn o Wall Street pero cualquiera que haya visitado esta asombrosa ciudad coincide en una cosa. La verdadera esencia de Nueva York se encuentra simplemente ahí fuera.